Conocer y Opinar

Opinar

El deporte favorito de cualquier persona es opinar. Puede hacerlo en voz alta para que todo el mundo lo oiga o guardárselo para si mismo como el más preciado de todos los tesoros. Puede hacerlo con mayor o menor criterio, con mayor o menor coherencia, pero puede hacerlo. Y su opinión cuenta; todas las opiniones cuentan; porque la historia está plagada de ideas y opiniones conflictivas o descabelladas que con el tiempo se han tornada acertadas.

Una opinión es un ser extremadamente complejo en cuya creación intervienen inumerables factores que hacen de ella un ente multiforme y mutable, muy mutable. Una opinión puede adoptar tantas formas como personas pisan nuestro planeta. Los condicionantes para la formación de una opinión son muchos y muy variados. Los hay de índole académica, como es el conocimiento sobre el tema específico, y de índole personal, como la cultura en la que la persona ha sido educada o las experiencias vitales que ha sufrido.

Pero lo que realmente hace excepcionales a las opiniones es que están vivas y cambian, porque vienen condicionadas por las circunstancias, por la situación personal y las experiencias vividas; por los errores cometidos y los aciertos logrados. Así pues la opinión de una persona no es inmutable; se transforma, y sino fuera así significaría que no se replantea sus convicciones, sus puntos de vista; que no evoluciona y se estanca.

Por eso nace este sitio web, para opinar, para replantearse los puntos de vista, para evolucionar y sobre todo para aprender a opinar, porque a opinar se aprende opinando y viendo opinar.

 

Conocer

La opinión está condicionada por factores circunstaciales y culturales, pero para argumentarla y defenderla satisfactoriamente es necesario conocer algo sobre el asunto del que se está hablando. Conocer es fundamental para poder formar opiniones sólidas o realizar juicios de valor certeros.

El conocimiento se puede trasmitir dentro de las mismas opiniones como argumentos en los que sustentar las mismas, referenciando lo más posible a las fuentes externas que nos han trasmitido esa información. Suele tratarse, no obstante, de un conocimiento adquirido de forma "superficial" y que, aún siendo útil para moverse por el mundo, suele aposentarse en nuestra cabeza de forma difusa y poco consistente, provocando lagunas e incoherencias.

Como dijo Unamuno: "Cultura es lo que queda después de haber olvidado lo aprendido". Para adquirir un conocimiento sólido de cualquier materia es necesario dedicarle tiempo de análisis y reflexión para estructurar la información dentro de nuestra cabeza. La mejor manera de transmitir ese conocimiento a terceras personas es a través de información con una coherencia interna muy fuerte y una estructura definida. Para eso existen en este sitio diferentes monografías sobre temas muy concretos y específicos, que pretenden aportar un conocimiento más o menos profundo, pero estructurado de la materia que abordan.